¡ NO A LAS EXCLUSIONES!
Jesús se entregó por nosotros, por todos los seres creados , sin excepciones.
¿ que nos da Jesús en la Mesa? Su cuerpo, “ su carne por la vida del mundo” Jn.6,51. ¿ que se entiende por carne?
Todo el ser, cuerpo y alma, todo, sin reservas.
Jesús siempre pone la verdad por sobre la institución
( Mt 12,1-8) , al Espíritu por encima del culto (Jn.4,24), y el amor misericordioso y compasivo por sobre el sacrificio. ( M5, 5-23-24; 12.7) .
Jesús integra, no excluye. Jesús recibe a todos quienes lo aceptan a él, quienes le buscan, a los pobres les demuestra en todo momento tener para con ellos una predilección.
Quien quiera ser el primero que se haga el último, el servidor de los demás. Por eso los que en el mundo buscan siempre ocupar los primeros sitios, tener a todos debajo de sus pies como se dice vulgarmente, serán los últimos. No es que Jesús esté contra el progreso, contra que una persona pueda destacarse por su saber, por su sacrificio, por su capacidad intelectual puesta al servicio del bien común, por su sagacidad para la administración de las cosas humanas. Todo eso está bien, siempre que lo que se busque sea el bien común, el servir más y mejor a todos los demás, no el sacar provecho personal y punto.
Entonces vemos como a Jesús le interesan los enfermos, los leprosos, los que nadie quiere, le preocupan los que están lejos del camino que conduce al Reino del Padre, y sale a buscarlos, demuestra su predilección por los más pequeños.
Decía un Sacerdote, teólogo español en un trabajo que leí publicado hace tiempo en una revista católica, cual no sería la sorpresa de los que se estiman “ puros y santos” cuando Jesús dijo que las prostitutas entrarían primero en el Reino.
Se escandalizaron porque Jesús comía con pecadores, visitaba la casa de algunos que a criterio de estos “puros” no eran merecedores de esa suerte.
¡ cómo le rechinaban a los “puros” que Jesús estuviera con tan malas compañías: publicanos, pecadores, etc.
Pero Jesús al recibir a todos en la comunión de su Mesa, pone una condición que no la advierten, que los que vengan a su mesa estén en comunión.
Jesús busca ante todo el bien del otro, la liberación a los esclavos de cualquier tipo de esclavitud, y pide la Fe, la conversión, que vivan una vida nueva.
No se trata de que todo está bien, cualquier cosa vale. Si el otro necesita un cambio de vida, hay que ser misericordioso y colaborar para que el cambio se opere. La misericordia no excluye , no excomulga, invita a la comunión y ofrece si es necesario un camino para lograrlo.
Aquella mujer conocida por “ la pecadora” porque ama mucho cambia de vida y se purifica, el publicano de la Biblia sigue a Jesús, es famoso el Evangelio en el cual vemos a Zaqueo dar la mitad de sus bienes - ¡ y tenía muchos!para sentirse digno de sentarse con Jesús.
Jesús quiere que todos los que se sienten a su Mesa sean también cuerpo entregado, que beban su cáliz y participen de su mismo destino. Acaso ¿es posible compartir el Pan de la Eucaristía y no compartir nada de lo que tenemos en la vida? Lo que tenemos, lo que somos ¿ es para nuestra satisfacción egoísta? o en cambio ¿ es para el bien de los demás? ¿ No somos capaces de compartir nada de lo nuestro con otros necesitados, sea de un poco de nuestro tiempo para escuchar a quien tiene necesidad de ser escuchado, nuestra capacidad apostólica para hacer conocer a Dios a quienes aún no lo conocen, nuestros bienes materiales para abatir el sufrimiento o la carencia de los más desposeídos? ¿ Ni un poco acaso? No se nos pide, Jesús no pide a nadie volverse menesteroso para que otros tengan algo. Pide compartir de lo que se tiene, de los dones, capacidades, carismas, etc. que Dios nos concedió, algo para el bien de los demás. ¿ Será tan difícil? ¿ nos volveremos tan egoístas, tan egocentristas, nos creeremos el ombligo del mundo como el jóven aquel que preguntaba a Jesús que tenía que hacer para ganar la vida eterna y al cual Jesús sabiendo que poseía bienes en exceso le pidió que los compartiera y lo siguiera. El jóven cumplía todos los mandamientos que no le demandaban dar nada de sus pertenencias, sacrificaría deseos, o cualquier otra cosa, ¿pero bienes propios? A eso no estaba dispuesto.
No es posible participar de la Eucaristía siendo injustos con los demás, violando derechos humanos, sintiéndonos que somos más que otros, despreciando a algunos porque “ no son como nosotros” o “ no son de los nuestros”. No es posible compatibilizar la Eucaristía con un afán de dominación de los demás, con la corrupción personal, con la acumulación de bienes para uso exclusivo de uno, tratar a los demás como objetos y no como personas.
Quienes no tienen presente que debemos servir a los demás, no servirnos de ellos, quienes son injustos, violadores de derechos, excluyen a otros, dominan por el poder en si mismo sin la búsqueda del bien de los demás, esos son ellos los que se excluyen, nadie los excluye.
Pero no debemos juzgar para no ser juzgados. Porque según sea nuestra medida para juzgar, con ella misma seremos juzgados.
Saben, siempre me encantó un cuadrito que veía cuando niño en las vidrieras de muchos bazares a la venta, y que ví colgado en la entrada de una parroquia de barrio. Decía:
“en la tarde de la vida te examinarán en el amor”.
Firmemente siempre pensé que cuando nos llegue la hora y nos tengamos que presentar ante Dios, tendremos que responder a la pregunta que Jesús hace en la Biblia “ ¿estás conmigo o estás contra mi?”
Para responder que estamos con Jesús, será preciso que nuestra vida haya tenido a Jesús por centro, que lo hayamos amado a El y al prójimo como él nos mandó, y que más que llevar un inventario de nuestras faltas cometidas lo que importará para escuchar la sentencia “ vengan benditos a la casa de mi Padre” es que hayamos amado de verdad en todo momento.
Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor. Si pudiéramos proyectar en dos TV uno colocado al lado del otro, en el primero la vida de Jesús y en el segundo la nuestra y en paralelo pudiéramos analizar frente a cada momento que exigió una opción, una decisión nuestra si hemos amado como Jesús amó , podrá ocurrir entonces que podamos responder un SI grande, te hemos amado Jesús y hemos amado a cada hombre, cada mujer, cada niño, como a nosotros mismos, por tu amor, porque en ellos hemos visto tu rostro.
O quizás debamos decir en tales o cuales casos fallamos, no fuimos coherentes con el amor recibido de ti y de esto nos arrepentimos firmemente, perdón Señor, ten misericordia de nosotros. O lo que también es posible porque Dios respeta nuestra libertad, “ reconocemos que no obramos como tu lo hiciste, no hemos amado, pero no nos arrepentimos y confirmamos nuestra opción,
Nadie debiera sentirse libre de excluir a otro. A Jesús lo acusaron de comer con pecadores , pero ¿ verificaron si estos pecadores habían dejado de serlo? Muchos se creen santos tan sólo porque cumplen algunos preceptos y porque son asiduos asistentes al culto. ¿ lo hacen con amor, evitan oprimir a los demás, sirven o son servidos?
Hay que saber discernir para saber quién puede participar de la Eucaristía:
- Dios mira al corazón de las personas. Nosotros vemos sólo las apariencias externas. Lo exterior puede llevarnos a un grave error.
- ¿Tenemos claro que podemos honrar mucho a Dios con los labios pero tener el corazón lejos de EL?
- Jesús nos lo enseñó : lo que viene del corazón es lo que mancha al ser humano.
- ¿ No estaremos confundiendo lo que quiere Dios con lo que queremos nosotros?
- ¿ Amamos a Dios y al prójimo como a nosotros mismos? Es el mayor mandamiento. Si esto es una realidad, hay comunión y se puede celebrar la comunión.
- ¿ quién es mi prójimo? Tener muy presente la parábola del buen samaritano. Los que pasaron frente al herido es probable que se hayan preguntado ¿Qué me puede pasar si otros me ven ayudando a éste que no pertenece a los nuestros? Mientras que el buen samaritano se habrá preguntado ¿ que le puede pasar a éste si yo no lo socorro? La respuesta el clara ¿ quién fue el prójimo del herido?
¿ cuál es mi prójimo? Quien pueda sentarse codo a codo en la misma mesa.
- Estar en comunión es vivir el amor práctico que hace
el bien a quien ahora mismo lo está necesitando.
Recordemos que Jesús dijo que aquel que de de comer al hambriento, ropa al desnudo, visite a los presos, cuide de los enfermos o los visite, se preocupe por los adictos a las drogas o al alcohol, es decir a los más necesitados, a EL ha ayudado.
“Lo que hayas hecho con los más humildes, a mi me lo hiciste” (Mt.25, 40-45).
Dios no hace acepción de personas, en cualquier lugar del mundo, quien le teme y practica la justicia, le es grato a Dios.
Entonces no vale golpearse el pecho y decir “perdón, señor, señor” sino que hay que cumplir su voluntad.
Cualquier otra cosa es perder el tiempo y hasta el culto se vuelve inútil si no se cumple con su voluntad.
miércoles, 10 de febrero de 2010
lunes, 23 de noviembre de 2009
DIFERENCIAS SOCIALES . RIQUEZA-POBREZA
DIFERENCIAS SOCIALES: RIQUEZA Y POBREZA
Si bien mi exposición la hago como integrante de la Iglesia Católica, inspirándome en una presentación que el P.Javier Galdona hiciera tiempo atrás para los diáconos de Montevideo, las formulaciones y preguntas que deje expuestas son válidas para todas las expresiones religiosas que coexisten en nuestro País. Cada uno podrá extraer de la ponencia lo que considere aplicable a su propia confesión religiosa.
Sin ninguna duda la Iglesia es parte de la Sociedad en la cual realiza su obra. Es una Institución que Jesucristo creó en el mundo pero para que sea sacramento de EL en el mundo., para el servicio del mundo. De TODO EL MUNDO.
En el Uruguay no siempre fue así. Hubo una pastoral de cristiandad donde la Iglesia se proponía como “ la institución perfecta” Por un lado estaba la Iglesia Santa y sin la cual no había salvación y por otro el mundo pecador.
Tanto que un historiador como Giovanni Papini señalaba al mundo como un estiercolero.
En esa manera de pensar la Iglesia se aisla. Podríamos decir que funda su gremio, su mutualista, su banco, su diario, etc.
Gracias a Dios, esa forma de presentación PASÓ , y el Concilio Vaticano II definió que los dolores y las angustias, la alegría y esperanza de los seres humanos son los dolores, angustias, alegrías y esperanza de la Iglesia.
Entonces el Señor nos llama a TODOS los bautizados a llevar adelante en este mundo una misión especial.
Muchos piensan que la Iglesia en lo social debería “encargarse de los pobres”. No entendieron entonces lo que significa la “opción fundamental por los pobres”.
Los pobres son el objeto predilecto de la Iglesia, pero ellos también son Iglesia.,y no siempre todos lo entienden así.
No debemos buscar formar una Iglesia “para los pobres” sino de los pobres. Entonces no sólo son objeto de atención, tienen el mismo derecho que cualquier otro bautizado.
No se trata de compadecerse de los pobres, hay que cambiar la mentalidad, opción por los pobres sí, pero no por sino CON los pobres. ¿ nos sentamos a su Mesa?.
Sin duda que la perspectiva social de la misión de la Iglesia es globalizada. Pero el desafío de la realidad no es sólo atender las estructuras sociales, sino evangelizar a todos los seres humanos en su realidad social.
Vale la pena entonces preguntarse ¿ qué entendemos por los pobres? Algunos definen por pobres sólo a los carentes de fortuna, a los que nada tienen, a los que pasan hambre, no tienen vivienda o vestido.
Sí, éstos son pobres, pero la acepción que debemos manejar para la palabra pobres es “los rostros sufrientes”. Y en todas las perspectivas de la realidad social hay muchos rostros sufrientes por muy diversos motivos.
Por otra parte, los pobres son los más perjudicados en una situación social.
La Iglesia deberá llevar adelante su accionar, pero acompañado por los derechos de esas personas destinatarias, y nunca nada sin ellas.
Además, no todas las realidades sociales que generan esos rostros sufrientes, son todas iguales.
La misión de la Iglesia no es arreglarlo todo. Lo que sí es esencial en la Iglesia es la promoción y desarrollo humano.
Evangelización y Humanización son objetivos claves. Tengamos presente que Evangelizar es sinónimo de tener una vida como la de Cristo porque EL fue plenamente hombre. Además todo aquello que humaniza es signo del Reino.
¿ Cómo cumple su misión la Iglesia? A través de TODOS sus integrantes.
Muchas veces ocurre que algunos agentes pastorales creen que “van a salvar a alguien”. No, no vamos a salvar a nadie, sino vamos a ser elemento que permita dignificarse a aquellos que destinemos nuestra misión. Lo que debemos buscar es la transformación de la realidad total.
¿ La finalidad será el asistencialismo? Evidentemente que no. Está bien ayudar, colaborar con las personas mientras que nos ocupemos por cambiar la realidad social, donde no existan injusticias sociales.
Decimos siempre que Dios nos habla “ desde los acontecimientos de la vida”, “ desde la realidad social”.
De ahí que nuestro actuar en la realidad social es el lugar de encuentro, y de allí sale el animar a los integrantes de las comunidades eclesiales para DAR RESPUESTA a las situaciones de injusticia.
¿Qué quisiéramos entonces pedir a nuestros gobiernos? Que posibiliten el accionar de la Iglesia para dar esa respuesta.
Frente a los desafíos de la realidad social nos acostumbramos a cualquier cosa ( Iglesia, realidad social,,etc) pero los pobres exigen buscar alternativas distintas.
¿ No será hora de que TODAS LAS CONFESIONES se UNAN en la obra común de promover, dignificar, integrar a los pobres? Si integramos a los pobres en cuanto sujeto ellos nos transformarán a nosotros. ¿ porqué entonces no hacer más frecuentes los encuentros buscando lo que nos une por encima de lo que nos separa para promover el dinamismo laboral, para la búsqueda de la transformación social en más justa, más humana?
Busquemos JUNTOS elevar la autoestima agredida de quienes no tienen trabajo, de elevar su dignidad como personas. Y para quienes lo tienen, analicemos si el mismo es dignificante o no.
Basta de encerrarnos entre iguales formando ghetos!!!!! Tenemos que percibir la historia de salvación en la realidad social.
¡ Cuánta falta nos hace la humildad! Ver que el Espíritu Santo actúa fuera de nuestra expresión religiosa tanto como adentro de ella.
Propongámonos y llevémoslo a cabo el asumir compromisos. TODOS, JUNTOS, CRISTIANOS NUCLEADOS EN EL CICU, LA FIEU, JUDIOS, MUSULMANES, TODAS , TODAS LAS EXPRESIONES RELIGIOSAS PRESENTES EN NUESTRA SOCIEDAD.
No nos creamos el “eje de la relación con Dios o con la Comunidad “. ¿ porqué nos cuesta tanto hacer con el otro, no solos?
¿ estamos convencidos que vale la pena jugarse la vida por algo que termina dándole sentido a la vida?
Los compromisos no pueden ser “ emocionales “ ni tampoco “ intraeclesiales” ,sino afectivos.
¿ nos comprometemos con todo lo que somos, con nuestro tiempo, con nuestro dinero, compartiendo lo que somos, lo que tenemos, lo que podemos, las virtudes y carismas que cada uno ha recibido como regalo del Creador?
Nos debe motivar comprometernos con el Reino de Dios que viene, que ya está, pero no completamente.
¿ nos entusiasmamos, corremos la aventura, el riesgo?
¿Nuestras comunidades, son capaces de tomar postura real frente a los problemas que van detectando?
Muchas veces hablamos de “ conversión social “ pensando que los otros deben convertirse, NO, NOSOTROS DEBEMOS CONVERTIRNOS PRIMERAMENTE.
Gracias por su tiempo.
Prof. Milton Iglesias Fascetto
Diácono Permanente
Si bien mi exposición la hago como integrante de la Iglesia Católica, inspirándome en una presentación que el P.Javier Galdona hiciera tiempo atrás para los diáconos de Montevideo, las formulaciones y preguntas que deje expuestas son válidas para todas las expresiones religiosas que coexisten en nuestro País. Cada uno podrá extraer de la ponencia lo que considere aplicable a su propia confesión religiosa.
Sin ninguna duda la Iglesia es parte de la Sociedad en la cual realiza su obra. Es una Institución que Jesucristo creó en el mundo pero para que sea sacramento de EL en el mundo., para el servicio del mundo. De TODO EL MUNDO.
En el Uruguay no siempre fue así. Hubo una pastoral de cristiandad donde la Iglesia se proponía como “ la institución perfecta” Por un lado estaba la Iglesia Santa y sin la cual no había salvación y por otro el mundo pecador.
Tanto que un historiador como Giovanni Papini señalaba al mundo como un estiercolero.
En esa manera de pensar la Iglesia se aisla. Podríamos decir que funda su gremio, su mutualista, su banco, su diario, etc.
Gracias a Dios, esa forma de presentación PASÓ , y el Concilio Vaticano II definió que los dolores y las angustias, la alegría y esperanza de los seres humanos son los dolores, angustias, alegrías y esperanza de la Iglesia.
Entonces el Señor nos llama a TODOS los bautizados a llevar adelante en este mundo una misión especial.
Muchos piensan que la Iglesia en lo social debería “encargarse de los pobres”. No entendieron entonces lo que significa la “opción fundamental por los pobres”.
Los pobres son el objeto predilecto de la Iglesia, pero ellos también son Iglesia.,y no siempre todos lo entienden así.
No debemos buscar formar una Iglesia “para los pobres” sino de los pobres. Entonces no sólo son objeto de atención, tienen el mismo derecho que cualquier otro bautizado.
No se trata de compadecerse de los pobres, hay que cambiar la mentalidad, opción por los pobres sí, pero no por sino CON los pobres. ¿ nos sentamos a su Mesa?.
Sin duda que la perspectiva social de la misión de la Iglesia es globalizada. Pero el desafío de la realidad no es sólo atender las estructuras sociales, sino evangelizar a todos los seres humanos en su realidad social.
Vale la pena entonces preguntarse ¿ qué entendemos por los pobres? Algunos definen por pobres sólo a los carentes de fortuna, a los que nada tienen, a los que pasan hambre, no tienen vivienda o vestido.
Sí, éstos son pobres, pero la acepción que debemos manejar para la palabra pobres es “los rostros sufrientes”. Y en todas las perspectivas de la realidad social hay muchos rostros sufrientes por muy diversos motivos.
Por otra parte, los pobres son los más perjudicados en una situación social.
La Iglesia deberá llevar adelante su accionar, pero acompañado por los derechos de esas personas destinatarias, y nunca nada sin ellas.
Además, no todas las realidades sociales que generan esos rostros sufrientes, son todas iguales.
La misión de la Iglesia no es arreglarlo todo. Lo que sí es esencial en la Iglesia es la promoción y desarrollo humano.
Evangelización y Humanización son objetivos claves. Tengamos presente que Evangelizar es sinónimo de tener una vida como la de Cristo porque EL fue plenamente hombre. Además todo aquello que humaniza es signo del Reino.
¿ Cómo cumple su misión la Iglesia? A través de TODOS sus integrantes.
Muchas veces ocurre que algunos agentes pastorales creen que “van a salvar a alguien”. No, no vamos a salvar a nadie, sino vamos a ser elemento que permita dignificarse a aquellos que destinemos nuestra misión. Lo que debemos buscar es la transformación de la realidad total.
¿ La finalidad será el asistencialismo? Evidentemente que no. Está bien ayudar, colaborar con las personas mientras que nos ocupemos por cambiar la realidad social, donde no existan injusticias sociales.
Decimos siempre que Dios nos habla “ desde los acontecimientos de la vida”, “ desde la realidad social”.
De ahí que nuestro actuar en la realidad social es el lugar de encuentro, y de allí sale el animar a los integrantes de las comunidades eclesiales para DAR RESPUESTA a las situaciones de injusticia.
¿Qué quisiéramos entonces pedir a nuestros gobiernos? Que posibiliten el accionar de la Iglesia para dar esa respuesta.
Frente a los desafíos de la realidad social nos acostumbramos a cualquier cosa ( Iglesia, realidad social,,etc) pero los pobres exigen buscar alternativas distintas.
¿ No será hora de que TODAS LAS CONFESIONES se UNAN en la obra común de promover, dignificar, integrar a los pobres? Si integramos a los pobres en cuanto sujeto ellos nos transformarán a nosotros. ¿ porqué entonces no hacer más frecuentes los encuentros buscando lo que nos une por encima de lo que nos separa para promover el dinamismo laboral, para la búsqueda de la transformación social en más justa, más humana?
Busquemos JUNTOS elevar la autoestima agredida de quienes no tienen trabajo, de elevar su dignidad como personas. Y para quienes lo tienen, analicemos si el mismo es dignificante o no.
Basta de encerrarnos entre iguales formando ghetos!!!!! Tenemos que percibir la historia de salvación en la realidad social.
¡ Cuánta falta nos hace la humildad! Ver que el Espíritu Santo actúa fuera de nuestra expresión religiosa tanto como adentro de ella.
Propongámonos y llevémoslo a cabo el asumir compromisos. TODOS, JUNTOS, CRISTIANOS NUCLEADOS EN EL CICU, LA FIEU, JUDIOS, MUSULMANES, TODAS , TODAS LAS EXPRESIONES RELIGIOSAS PRESENTES EN NUESTRA SOCIEDAD.
No nos creamos el “eje de la relación con Dios o con la Comunidad “. ¿ porqué nos cuesta tanto hacer con el otro, no solos?
¿ estamos convencidos que vale la pena jugarse la vida por algo que termina dándole sentido a la vida?
Los compromisos no pueden ser “ emocionales “ ni tampoco “ intraeclesiales” ,sino afectivos.
¿ nos comprometemos con todo lo que somos, con nuestro tiempo, con nuestro dinero, compartiendo lo que somos, lo que tenemos, lo que podemos, las virtudes y carismas que cada uno ha recibido como regalo del Creador?
Nos debe motivar comprometernos con el Reino de Dios que viene, que ya está, pero no completamente.
¿ nos entusiasmamos, corremos la aventura, el riesgo?
¿Nuestras comunidades, son capaces de tomar postura real frente a los problemas que van detectando?
Muchas veces hablamos de “ conversión social “ pensando que los otros deben convertirse, NO, NOSOTROS DEBEMOS CONVERTIRNOS PRIMERAMENTE.
Gracias por su tiempo.
Prof. Milton Iglesias Fascetto
Diácono Permanente
sábado, 21 de noviembre de 2009
JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO
JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO
Dn.7, 13-14
En el Antiguo Testamento se prefigura una visión profética de Jesús, el Mesías, el Rey.
La profecía contenida en la lra. Lectura se centra en el Reino del poder del Mesías.
¿ de que poder estamos hablando?. Muchos israelitas interpretaban que se trataba del poder temporal, y esperaban al Mesías como líder temporal.
Por eso la pregunta ¿ de que poder estamos hablando? Es que las profecías bíblicas hablaban de una clase de poder diferente, poder para salvar, para dominar sobre el pecado, para formar un discipulado.
Pensamos entonces formularnos otra pregunta ¿ nosotros somos realmente discípulos fieles testigos de Jesús? ¿ o como aquellos israelitas esperamos triunfos terrenales únicamente?
Nuestra relación con Dios ¿ es sólo para pedirle triunfos o logros en la tierra?
En la 2da. lectura del Ap. 1,5-8 , en este último libro del Nuevo Testamento reaparece Jesucristo como Rey., pero ya en la verdadera naturaleza de su reino.
Aparece con poder sí, pero para la liberación integral de toda la gente y por el camino del servicio, del sufrimiento y del amor.
En el Evangelio Jn 18,33-37 se proclama el diálogo entre Jesús y Pilatos en el juicio que le seguían a Jesús en la corte romana.
Pilatos aparece como curioso, intrigado, quiere saber sobre el llamado Rey de los Judíos, y entonces ese Jesús que siempre se alejó de las proclamaciones, de los halagos y aplausos de quienes lo escuchaban, no dudó en testimoniar que verdaderamente es Rey., pero aclara que no se trata de un reino de este mundo, no es un reino político, no pertenece al Mundo terrenal.
Esta aclaración de Jesús, de que su reino no es de este mundo no nos habilita para deducir que la religión y que la Iglesia fundada por Jesús, sólo le compete lo relativo a la vida eterna y espiritual.
No, si bien el poder del Reino de Dios no es político ni existe para organizar a los fieles en orden al bien terrenal, el Reino de Cristo , del cual la Iglesia es Sacramento, es decir lo hace presente aquí y ahora, debe testimoniar siempre la verdad y exponerla a toda la humanidad.
¿ de que verdad estamos hablando? De la verdad sobre Dios, la verdad sobre los seres humanos, sobre nuestro destino y sobre cómo es posible conseguir la salvación.
Esa verdad del Reino de Cristo encarnada en la Iglesia es capaz de renovar a las personas, a las sociedades, a las culturas, renovar las relaciones humanas en su totalidad.
La verdad es inseparable de la gracia, es que la amorosa unión creada por Jesús entre Dios y nosotros los habitantes de este mundo terrenal, hace que, a quien lo acepte, lo introducirá en su reino de santidad, de paz y de eterna felicidad.
El cielo no es un lugar, es un estado. Estar en Dios, con Dios para siempre. Contemplarlo tal cual es, vivir en Dios eternamente. ¿ habrá felicidad mayor?
El infierno , conviene que lo recordemos, tampoco es un lugar. El fuego, el rechinar de dientes, y tantas otras figuras no hacen sino expresar la “ ausencia de Dios”. No poder vivir en Dios y con Dios eternamente alejados de él, sin su presencia, ¿ no será suficiente sufrimiento?
Me gusta ilustrar la idea del Cielo e Infierno con un niñito de apenas l año que comienza a caminar. Si lo soltamos en el extremo de un salón y ponemos a sus padres en el otro extremo, dará vueltas, pero saldrá sin duda con los bracitos extendidos hacia sus padres si sabe que es amado por ellos y si los ama, y tendrá la gran fiesta “ el cielo” cuando quede con ellos abrazado.
Pero si interponemos una reja o un muro entre el niño y sus padres, después de intentos varios romperá en llanto por no poder llegar hasta los padres y gritará y pataleará llorando y será para él un “infierno” no llegar nunca a sus seres queridos. No tendrá fiesta como tenía el otro niño, tendrá sufrimiento.
Para finalizar, que Dios nos conceda como pedíamos en el cántico aquel tan común cuando éramos niños,
Que Cristo Reine en las escuelas, en nuestra patria, en nuestras vidas y en el hogar.
(adaptación de una homilía de
Segundo Galilea).
Dn.7, 13-14
En el Antiguo Testamento se prefigura una visión profética de Jesús, el Mesías, el Rey.
La profecía contenida en la lra. Lectura se centra en el Reino del poder del Mesías.
¿ de que poder estamos hablando?. Muchos israelitas interpretaban que se trataba del poder temporal, y esperaban al Mesías como líder temporal.
Por eso la pregunta ¿ de que poder estamos hablando? Es que las profecías bíblicas hablaban de una clase de poder diferente, poder para salvar, para dominar sobre el pecado, para formar un discipulado.
Pensamos entonces formularnos otra pregunta ¿ nosotros somos realmente discípulos fieles testigos de Jesús? ¿ o como aquellos israelitas esperamos triunfos terrenales únicamente?
Nuestra relación con Dios ¿ es sólo para pedirle triunfos o logros en la tierra?
En la 2da. lectura del Ap. 1,5-8 , en este último libro del Nuevo Testamento reaparece Jesucristo como Rey., pero ya en la verdadera naturaleza de su reino.
Aparece con poder sí, pero para la liberación integral de toda la gente y por el camino del servicio, del sufrimiento y del amor.
En el Evangelio Jn 18,33-37 se proclama el diálogo entre Jesús y Pilatos en el juicio que le seguían a Jesús en la corte romana.
Pilatos aparece como curioso, intrigado, quiere saber sobre el llamado Rey de los Judíos, y entonces ese Jesús que siempre se alejó de las proclamaciones, de los halagos y aplausos de quienes lo escuchaban, no dudó en testimoniar que verdaderamente es Rey., pero aclara que no se trata de un reino de este mundo, no es un reino político, no pertenece al Mundo terrenal.
Esta aclaración de Jesús, de que su reino no es de este mundo no nos habilita para deducir que la religión y que la Iglesia fundada por Jesús, sólo le compete lo relativo a la vida eterna y espiritual.
No, si bien el poder del Reino de Dios no es político ni existe para organizar a los fieles en orden al bien terrenal, el Reino de Cristo , del cual la Iglesia es Sacramento, es decir lo hace presente aquí y ahora, debe testimoniar siempre la verdad y exponerla a toda la humanidad.
¿ de que verdad estamos hablando? De la verdad sobre Dios, la verdad sobre los seres humanos, sobre nuestro destino y sobre cómo es posible conseguir la salvación.
Esa verdad del Reino de Cristo encarnada en la Iglesia es capaz de renovar a las personas, a las sociedades, a las culturas, renovar las relaciones humanas en su totalidad.
La verdad es inseparable de la gracia, es que la amorosa unión creada por Jesús entre Dios y nosotros los habitantes de este mundo terrenal, hace que, a quien lo acepte, lo introducirá en su reino de santidad, de paz y de eterna felicidad.
El cielo no es un lugar, es un estado. Estar en Dios, con Dios para siempre. Contemplarlo tal cual es, vivir en Dios eternamente. ¿ habrá felicidad mayor?
El infierno , conviene que lo recordemos, tampoco es un lugar. El fuego, el rechinar de dientes, y tantas otras figuras no hacen sino expresar la “ ausencia de Dios”. No poder vivir en Dios y con Dios eternamente alejados de él, sin su presencia, ¿ no será suficiente sufrimiento?
Me gusta ilustrar la idea del Cielo e Infierno con un niñito de apenas l año que comienza a caminar. Si lo soltamos en el extremo de un salón y ponemos a sus padres en el otro extremo, dará vueltas, pero saldrá sin duda con los bracitos extendidos hacia sus padres si sabe que es amado por ellos y si los ama, y tendrá la gran fiesta “ el cielo” cuando quede con ellos abrazado.
Pero si interponemos una reja o un muro entre el niño y sus padres, después de intentos varios romperá en llanto por no poder llegar hasta los padres y gritará y pataleará llorando y será para él un “infierno” no llegar nunca a sus seres queridos. No tendrá fiesta como tenía el otro niño, tendrá sufrimiento.
Para finalizar, que Dios nos conceda como pedíamos en el cántico aquel tan común cuando éramos niños,
Que Cristo Reine en las escuelas, en nuestra patria, en nuestras vidas y en el hogar.
(adaptación de una homilía de
Segundo Galilea).
jueves, 19 de noviembre de 2009
DECALOGO PARA EL AÑO 2010
Decálogo para el año 2010
UNA MIRADA DESDE NAZARET
Ante la crisis que de alguna manera llegó y se instaló, los hogares más pobres son los más afectados. Muchos analistas ofrecen soluciones. Yo quisiera preguntarle a la Sagrada Familia de Nazaret, a Jesús María y José,¿ qué nos aconsejan en este momento, parecido quizá al que sufrieron ellos cuando nació el Salvador.? Estoy convencido que nos aconsejarían algo como lo siguiente:
1°. La unión familiar. Incrementar la unión de la familia completa: papá, mamá, hijos y, si están los abuelos, mejor. Evitar toda violencia familiar, los malos tratos y las palabras groseras. La familia que vive mejor es aquella donde hay respeto y reina el amor. Además recordar que “ Familia que reza unida permanece unida”.
2°. La fidelidad conyugal. Decir :no a los hijos fuera del matrimonio; no a las uniones libres; no a los niños sin papá. Todo esto significa decir "sí" a la vida y al amor. Amor es fidelidad.-
3°. Trabajo arduo. Ganarse el pan con el sudor de la frente. El dinero fácil se convierte en trampa; no da felicidad. Pagar el salario justo y evitar la corrupción. Una vida honesta, sin vicios, es siempre una buena inversión. Para ayudar de verdad a alguien necesitado, darle trabajo, bien remunerado, pero no crearle costumbre de asistencialismo. Enseñarle a pescar ( trabajar) y no darle pescado ( sólo para iniciar, pero no que dure meses y meses o años).
4°. Ecología familiar. No desperdiciar el pan, el agua, la luz. No contaminar. Dios no hace basura, recicla. Sembrar plantas y flores. La salud es siempre la riqueza mayor.
5°. Ahorro y austeridad. No gastar más de lo que se gana. Evitar comprar fiado y pedir prestado. Todo abuso se paga. Vivir con austeridad es un arte y una virtud cristiana.
Cuidado con caer en las calesitas de las tarjetas pagando unas con otras en diferentes vencimientos. Es peligroso, la calesita se rompe en un momento y es difícil reparar los daños.
6°. Alegría de vivir. Disfrutar de las maravillas de Dios: la vida, la luz, el aire, el sol, el campo, la familia, los amigos. Completar esta riqueza con la lectura de un buen libro, comenzando por la Biblia . Aprender a escuchar y conversar en familia. Escuchar música seria, no ruido. La cultura es adorno del alma y fuente de felicidad.
7°. Amor a la tierra. No tener tierra sin producir. Hacer en el patio de la casa el huerto familiar. También en macetas. Preferir los productos nacionales y de la región, a los importados. Apoyar siempre a los trabajadores del campo .
8°. Confianza en Dios. Reconocer el poder de Dios y de su divina Providencia. Dios es defensor del pobre. Ser agradecidos. Asistir a Misa todos los domingos. Dar a Dios y al César lo que corresponde a cada uno: Cumplir con los diezmos y pagar los impuestos.
9°. Oración en familia. Rezar juntos ante el altar familiar. El Rosario es muy bueno, y más si se añade una pequeña lectura de la Biblia. Repasar juntos los integrantes de la flia los Diez mandamientos. El santo temor de Dios es camino hacia la felicidad.
10°. Ser solidario. No olvidar que hay siempre alguien más necesitado que nosotros. Tener algo para compartir y jamás negar el pan a quien padece necesidad. A la autoridad civil corresponde la justicia, la salud y la alimentación del pueblo; "pero no hay orden estatal, por más justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor" (Deus caritas est, 28). Somos testigos del amor de Dios en el mundo. Amor a Dios y al prójimo son dos rostros del mismo amor.
Que Dios conceda a todos un felíz y próspero año 2010.-
( Esta es una adaptación de un decálogo que leí a fines de 2008 redactado por el Obispo de Querétalo).
Agrego una frase pronunciada por Benedicto XVI hace algún tiempo en un “Angelus”
que ME ENCANTÓ : "DIOS CONQUISTA CON LA DESARMANTE MANSEDUMBRE DEL AMOR "
Milton Iglesias Fascetto
Diácono Permanente
UNA MIRADA DESDE NAZARET
Ante la crisis que de alguna manera llegó y se instaló, los hogares más pobres son los más afectados. Muchos analistas ofrecen soluciones. Yo quisiera preguntarle a la Sagrada Familia de Nazaret, a Jesús María y José,¿ qué nos aconsejan en este momento, parecido quizá al que sufrieron ellos cuando nació el Salvador.? Estoy convencido que nos aconsejarían algo como lo siguiente:
1°. La unión familiar. Incrementar la unión de la familia completa: papá, mamá, hijos y, si están los abuelos, mejor. Evitar toda violencia familiar, los malos tratos y las palabras groseras. La familia que vive mejor es aquella donde hay respeto y reina el amor. Además recordar que “ Familia que reza unida permanece unida”.
2°. La fidelidad conyugal. Decir :no a los hijos fuera del matrimonio; no a las uniones libres; no a los niños sin papá. Todo esto significa decir "sí" a la vida y al amor. Amor es fidelidad.-
3°. Trabajo arduo. Ganarse el pan con el sudor de la frente. El dinero fácil se convierte en trampa; no da felicidad. Pagar el salario justo y evitar la corrupción. Una vida honesta, sin vicios, es siempre una buena inversión. Para ayudar de verdad a alguien necesitado, darle trabajo, bien remunerado, pero no crearle costumbre de asistencialismo. Enseñarle a pescar ( trabajar) y no darle pescado ( sólo para iniciar, pero no que dure meses y meses o años).
4°. Ecología familiar. No desperdiciar el pan, el agua, la luz. No contaminar. Dios no hace basura, recicla. Sembrar plantas y flores. La salud es siempre la riqueza mayor.
5°. Ahorro y austeridad. No gastar más de lo que se gana. Evitar comprar fiado y pedir prestado. Todo abuso se paga. Vivir con austeridad es un arte y una virtud cristiana.
Cuidado con caer en las calesitas de las tarjetas pagando unas con otras en diferentes vencimientos. Es peligroso, la calesita se rompe en un momento y es difícil reparar los daños.
6°. Alegría de vivir. Disfrutar de las maravillas de Dios: la vida, la luz, el aire, el sol, el campo, la familia, los amigos. Completar esta riqueza con la lectura de un buen libro, comenzando por la Biblia . Aprender a escuchar y conversar en familia. Escuchar música seria, no ruido. La cultura es adorno del alma y fuente de felicidad.
7°. Amor a la tierra. No tener tierra sin producir. Hacer en el patio de la casa el huerto familiar. También en macetas. Preferir los productos nacionales y de la región, a los importados. Apoyar siempre a los trabajadores del campo .
8°. Confianza en Dios. Reconocer el poder de Dios y de su divina Providencia. Dios es defensor del pobre. Ser agradecidos. Asistir a Misa todos los domingos. Dar a Dios y al César lo que corresponde a cada uno: Cumplir con los diezmos y pagar los impuestos.
9°. Oración en familia. Rezar juntos ante el altar familiar. El Rosario es muy bueno, y más si se añade una pequeña lectura de la Biblia. Repasar juntos los integrantes de la flia los Diez mandamientos. El santo temor de Dios es camino hacia la felicidad.
10°. Ser solidario. No olvidar que hay siempre alguien más necesitado que nosotros. Tener algo para compartir y jamás negar el pan a quien padece necesidad. A la autoridad civil corresponde la justicia, la salud y la alimentación del pueblo; "pero no hay orden estatal, por más justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor" (Deus caritas est, 28). Somos testigos del amor de Dios en el mundo. Amor a Dios y al prójimo son dos rostros del mismo amor.
Que Dios conceda a todos un felíz y próspero año 2010.-
( Esta es una adaptación de un decálogo que leí a fines de 2008 redactado por el Obispo de Querétalo).
Agrego una frase pronunciada por Benedicto XVI hace algún tiempo en un “Angelus”
que ME ENCANTÓ : "DIOS CONQUISTA CON LA DESARMANTE MANSEDUMBRE DEL AMOR "
Milton Iglesias Fascetto
Diácono Permanente
martes, 17 de noviembre de 2009
IGLESIA PARA EL MUNDO
¿ Cuantas veces nos hemos preguntado para que existe la Iglesia? Evidentemente no tiene razón de ser en si misma, sino como Sacramento de Dios para el Mundo.
¿ Estamos convencidos de eso? Entonces ¿ cómo ha blaremos al mundo que nos rodea? sin duda que con mucho coraje, mucha valentía. El Papa Juan Pablo II comenzó su largo y fecundo pontificado diciendo " no tengan miedo".
¿ de que no hay que temer? De nada ni nadie. Nadie podrá matar la FE de los cristianos, si es una Fe auténtica, afirmada sobre la roca firme de Jesucristo.
¿ pero como hablar? Con claridad, sin temor, competentemente. En un lenguaje comprensible por todos los seres humanos creados. La Iglesia es Madre, es Maestra, es compañera de ruta en el camino de hombres, mujeres y niños que viven en la Tierra en camino hacia la Patria Eterna del Reino de Dios.
Jesús es el Dios de la biblia, el Enmanuel, el Dios con nosotros. El Padre Dios se comunicó con nosotros a través del Hijo. Jesús es la Palabra de Dios a nosotros, al mundo de ayer, de hoy y de siempre. Jesús demostró ser comunicativo, amoroso, fiel, tierno, misericordioso, comprensivo, solidario y liberador. Y podríamos seguir escribiendo y escribiendo sobre atributos de Jesús.
Nuestro Dios no está en un pedestal, y nos resulta distante, alejado, inaccesible. El se reveló a través de Su Palabra, de Jesús de Nazareth. Estuvo y está con nosotros. Camina con nosotros en el camino de la vida. Y nos habla. Desde la Biblia ( esa biblioteca repleta de libros sagrados que están comunicándonos la palabra de Dios y que siempre es actual), nos habla desde la Eucaristía, desde el Sacramento Eucarístico, desde el pan de Vida., nos habla desde los ministros sagrados (desde el magisterio del Papa, de los Obispos, de los Presbíteros y de los Diáconos), nos habla desde los acontecimientos de la vida.
¿ que quiere decir el nombre Jesús? Significa DIOS SALVA. Dios para posibilitar nuestra salvación después de la caida del pecado original que rompió la armonía de la creatura con el creador, elige el camino del envío de Jesús al mundo. Jesús se identificó con quienes estaban en situación de miseria, de todos los tipos de miseria que podamos considerar ( los sufrientes por todo tipo de sufrimiento, los carentes de comida, vestido o vivienda, los violentados y los marginados, los que nada poseen .
¿ que nos dijo? que era necesario el amor al prójimo. Por lo tanto el que ama al prójimo ama a Jesús, quien se desentiende de la suerte del prójimo, se desentiende Jesús. El nos ama con amor infinito, no nos obliga a amarlo, pero espera que lo amemos.
En este momento me viene a la memoria la parábola del buen samaritano. Y recuerdo lo que un hermano clérigo decía en su homilía predicando sobre este tema. Los que pasaron al lado del hombre herido sin socorrerlo pensaron en sus cosas, lo que ´tenían que hacer, las obligaciones que debían cumplir, no perder tiempo para llegar a las celebraciones del templo, etc. Y lo que es más grave quizás y sin quizás ¿ que me pasa a mi si ven que estoy ayudando a este hombre? me señalarán con el dedo, me harán el vacío,etc.etc.
Mientras tanto el que realmente socorrió al herido pensó tan sólo ¿ que le pasará a este pobre hombre herido si yo no cuido de él? y porque tuvo compasión, y misericordia lo ayudó.
¿ cuánto amamos a Dios? tanto como amemos al prójimo.
Muchas veces oimos decir que el mundo está enfermo, de violencia, de injusticias, de tantas y tantas formas de marginación, exclusión, explotación, violación de derechos,etc. ¿ que hacemos nosotros? ¿ cómo trabajamos, oramos, nos preocupamos por organizarnos y organizar grupos o personas de buena voluntad que trabajen por la justicia, por la paz, por la fraternidad de las personas y de los pueblos?
Cuando se constatan tantos atropellos a las leyes naturales dadas por Dios, por ejemplo en lo relativo a la sexualidad, al amor se dice " la sociedad actual está enferma, está erotizada" y en realidad lo que se verifica es que muchas personas piensan que se debe vivir " el sexo de consumo" " vivir la libertad total sin normas ni restricciones de ninguna especie en lo moral"
y no se dan cuenta que el libertinaje atrofia la sexualidad. El sexo sin amor conduce al vacío.
Abrámosle las puertas al mundo anunciándole valientemente el Evangelio de Cristo. La sociedad que nos rodea es pluralista, y diversificada y en ella tenemos que defender a los pobres , a los marginados, a los que son desechados. Aliviemos su dolor, y procuremos colaborar para evitar su miseria, pero no caigamos en simple asistencialismo y luego nos quedemos conformes, porque es misión de la Iglesia inexcusable por cierto , desplegar su evangelización de tal manera que identifique las causas de toda discriminación y marginación y ponerlas en evidencia, lo que se dice denuncia profética, que no es armar lío, ni alboroto, sino llamar las cosas por su nombre y seremos entonces respetados porque no callamos ante lo que verificamos es contrario a la voluntad del Creador y a los derechos de los seres humanos. Sólo así lo que se ha llamado opción preferencial por los pobres será una realidad de evangelización eclesial. Toda la vida pastoral de la Iglesia estará impregnada de una preocupación mandada por Dios: Amar al prójimo como a uno mismo por amor a Dios.
Y tengamos claro que el AMOR no se hace, se tiene y se da. Se da gratuitamente. Sin amor no es posible la felicidad.
¿ Estamos convencidos de eso? Entonces ¿ cómo ha blaremos al mundo que nos rodea? sin duda que con mucho coraje, mucha valentía. El Papa Juan Pablo II comenzó su largo y fecundo pontificado diciendo " no tengan miedo".
¿ de que no hay que temer? De nada ni nadie. Nadie podrá matar la FE de los cristianos, si es una Fe auténtica, afirmada sobre la roca firme de Jesucristo.
¿ pero como hablar? Con claridad, sin temor, competentemente. En un lenguaje comprensible por todos los seres humanos creados. La Iglesia es Madre, es Maestra, es compañera de ruta en el camino de hombres, mujeres y niños que viven en la Tierra en camino hacia la Patria Eterna del Reino de Dios.
Jesús es el Dios de la biblia, el Enmanuel, el Dios con nosotros. El Padre Dios se comunicó con nosotros a través del Hijo. Jesús es la Palabra de Dios a nosotros, al mundo de ayer, de hoy y de siempre. Jesús demostró ser comunicativo, amoroso, fiel, tierno, misericordioso, comprensivo, solidario y liberador. Y podríamos seguir escribiendo y escribiendo sobre atributos de Jesús.
Nuestro Dios no está en un pedestal, y nos resulta distante, alejado, inaccesible. El se reveló a través de Su Palabra, de Jesús de Nazareth. Estuvo y está con nosotros. Camina con nosotros en el camino de la vida. Y nos habla. Desde la Biblia ( esa biblioteca repleta de libros sagrados que están comunicándonos la palabra de Dios y que siempre es actual), nos habla desde la Eucaristía, desde el Sacramento Eucarístico, desde el pan de Vida., nos habla desde los ministros sagrados (desde el magisterio del Papa, de los Obispos, de los Presbíteros y de los Diáconos), nos habla desde los acontecimientos de la vida.
¿ que quiere decir el nombre Jesús? Significa DIOS SALVA. Dios para posibilitar nuestra salvación después de la caida del pecado original que rompió la armonía de la creatura con el creador, elige el camino del envío de Jesús al mundo. Jesús se identificó con quienes estaban en situación de miseria, de todos los tipos de miseria que podamos considerar ( los sufrientes por todo tipo de sufrimiento, los carentes de comida, vestido o vivienda, los violentados y los marginados, los que nada poseen .
¿ que nos dijo? que era necesario el amor al prójimo. Por lo tanto el que ama al prójimo ama a Jesús, quien se desentiende de la suerte del prójimo, se desentiende Jesús. El nos ama con amor infinito, no nos obliga a amarlo, pero espera que lo amemos.
En este momento me viene a la memoria la parábola del buen samaritano. Y recuerdo lo que un hermano clérigo decía en su homilía predicando sobre este tema. Los que pasaron al lado del hombre herido sin socorrerlo pensaron en sus cosas, lo que ´tenían que hacer, las obligaciones que debían cumplir, no perder tiempo para llegar a las celebraciones del templo, etc. Y lo que es más grave quizás y sin quizás ¿ que me pasa a mi si ven que estoy ayudando a este hombre? me señalarán con el dedo, me harán el vacío,etc.etc.
Mientras tanto el que realmente socorrió al herido pensó tan sólo ¿ que le pasará a este pobre hombre herido si yo no cuido de él? y porque tuvo compasión, y misericordia lo ayudó.
¿ cuánto amamos a Dios? tanto como amemos al prójimo.
Muchas veces oimos decir que el mundo está enfermo, de violencia, de injusticias, de tantas y tantas formas de marginación, exclusión, explotación, violación de derechos,etc. ¿ que hacemos nosotros? ¿ cómo trabajamos, oramos, nos preocupamos por organizarnos y organizar grupos o personas de buena voluntad que trabajen por la justicia, por la paz, por la fraternidad de las personas y de los pueblos?
Cuando se constatan tantos atropellos a las leyes naturales dadas por Dios, por ejemplo en lo relativo a la sexualidad, al amor se dice " la sociedad actual está enferma, está erotizada" y en realidad lo que se verifica es que muchas personas piensan que se debe vivir " el sexo de consumo" " vivir la libertad total sin normas ni restricciones de ninguna especie en lo moral"
y no se dan cuenta que el libertinaje atrofia la sexualidad. El sexo sin amor conduce al vacío.
Abrámosle las puertas al mundo anunciándole valientemente el Evangelio de Cristo. La sociedad que nos rodea es pluralista, y diversificada y en ella tenemos que defender a los pobres , a los marginados, a los que son desechados. Aliviemos su dolor, y procuremos colaborar para evitar su miseria, pero no caigamos en simple asistencialismo y luego nos quedemos conformes, porque es misión de la Iglesia inexcusable por cierto , desplegar su evangelización de tal manera que identifique las causas de toda discriminación y marginación y ponerlas en evidencia, lo que se dice denuncia profética, que no es armar lío, ni alboroto, sino llamar las cosas por su nombre y seremos entonces respetados porque no callamos ante lo que verificamos es contrario a la voluntad del Creador y a los derechos de los seres humanos. Sólo así lo que se ha llamado opción preferencial por los pobres será una realidad de evangelización eclesial. Toda la vida pastoral de la Iglesia estará impregnada de una preocupación mandada por Dios: Amar al prójimo como a uno mismo por amor a Dios.
Y tengamos claro que el AMOR no se hace, se tiene y se da. Se da gratuitamente. Sin amor no es posible la felicidad.
domingo, 15 de noviembre de 2009
EL FIN DEL MUNDO
EL FIN DEL MUNDO
Me parece que es muy conveniente dejar en claro que hay como dos “ fin del mundo”.
El primero es cuando nosotros morimos. Estamos en el mundo, vivimos en el mundo, y salimos de él. Dejamos el “tiempo” para entrar en el “no tiempo”. En la vida plena no hay tiempo-reloj.
En ese primer fin del mundo, el de cada uno de nosotros, seremos juzgados en el amor. Cada uno de acuerdo a cómo respondió al mandato de Cristo “ aménse los unos a los otros”, como respondió al mandamiento de la Ley de Dios “ amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a si mismo por amor a Dios”, seremos personalmente juzgados.
Entonces ese primer juicio es personal, intransferible.
Pero no debemos asustarnos con un Dios inflexible, duro, que está midiendo cada cosa que hacemos a fin de constatar si caemos en pecado grave para apartarnos de él, para “mandarnos al infierno”.
No nos espera con un palote de amasar para pegarnos, no lleva una cuenta corriente computarizada de nuestras faltas para hundirnos en el infierno.
No, el Dios de la creación, el Dios de los cristianos, es un Dios que es amor. Si bien es justo y a cada cual le dará lo que corresponda, no lo hará como venganza, como castigo, sino hasta el último momento nos seguirá tirando “salvavidas” para que por su infinita misericordia, compasión, ternura pueda perdonarnos.
Debe quedar claro que quien se salva o se condena es toda la persona : alma y cuerpo, pues en la resurrección tendremos un cuerpo glorioso como el cuerpo glorioso de Cristo resucitado no sujeto a las mediciones y limitaciones del cuerpo físico temporal.
Y, como todo termina, el mundo también llegará a su fin.
Todo el mundo. Todo lo creado, Todo lo que es materia.
La materia no es infinita. El sol por ejemplo por más grande, inmensamente grande que es, es un astro incandescente, y llegará el día que agote su materia y se apague, y como el sol, todo cuanto existe en el mundo, lo que es material llegará a su fin.
Por más transformaciones que sufra una materia, materia es al fin y por tanto finita, llegará el momento en que desaparezca.
Ese será – sólo Dios Padre sabe cuando- y seguramente dentro de muchísimos miles o millones de años , el fin del mundo como tal.
¿ que sucederá entonces? Vengan benditos al Reino de mi Padre a los que se salvan ( a quienes nosotros decimos van al cielo) , y vayan malditos a la gehena del infierno ( los que decimos que se condenan).
¿ que son el cielo y el infierno? No son lugares por cierto,
Son estados. Cielo o infierno podemos comenzar a experimentarlo ya en nuestras vidas. Vivir en estado de cielo, de gracia, de amor, de fidelidad a Dios, de amor al prójimo, de servicialidad, de paz, de concordia, de alegría interior, de saberse amado por Dios y por tantas personas buenas y santas, y de amar incansablemente.
Vivir en estado de infierno: apesadumbrados por los pecados, por las injusticias, por las marginaciones, por la calumnia, la carencia de afectos, las carencias de lo esencial para la vida misma.
Como dice la canción : “ cielo y tierra pasarán….” . Lo que quedará en definitiva será:
EL CIELO, vivir plenamente la vida futura en la presencia y el amor de Dios, hacernos uno con EL quien es el principio y fin de nuestra existencia. ¿ les parece poca cosa?
EL INFIERNO será la ausencia total de Dios, no poder acceder a él.
Un ejemplo muy sencillo lo podemos dar con un niño chiquito de alrededor de un año que empieza a caminar:
Si lo ponemos en una esquina de una habitación y a sus padres en la otra, inevitablemente, si sabe que es amado por sus padres, y si los ama, se dirigirá hacia ellos con sus bracitos extendidos y gritando en su idioma inicial, y la gran fiesta será cuando los pueda abrazar y se sienta abrazado por ellos.
Pongámosle una reja que lo separe de los padres y no le permita nunca llegar a ellos, veremos el sufrimiento del niño, su dolor, “ grita que es un infierno” dirán los observadores. El infierno para el nenito será no poder llegar a sus padres a quienes ama y de quienes se siente amado.
Obviamente en el episodio del niño, si no supiera que lo aman, si no amara, iría para cualquier lado vueltas y vueltas sin importarle donde llegar, y finalmente rompería en llanto por no encontrar a quien abrazar o ser abrazado.
Bueno, espero que nos sirva el ejemplo. Dios es el Padre creador que ama infinitamente a todas sus criaturas, y las espera para abrazarlas y cobijarlas para siempre.
Dios está siempre dispuesto a perdonarnos nuestras infidelidades para con él y con sus mandamientos, pero si lo amamos de verdad no lo ofenderemos, no lo despreciaremos, no dejaremos de lado sus consejos y sus guías ( mandamientos) que son mapas de ruta seguros para alcanzar la bienaventuranza eterna.
Me parece que es muy conveniente dejar en claro que hay como dos “ fin del mundo”.
El primero es cuando nosotros morimos. Estamos en el mundo, vivimos en el mundo, y salimos de él. Dejamos el “tiempo” para entrar en el “no tiempo”. En la vida plena no hay tiempo-reloj.
En ese primer fin del mundo, el de cada uno de nosotros, seremos juzgados en el amor. Cada uno de acuerdo a cómo respondió al mandato de Cristo “ aménse los unos a los otros”, como respondió al mandamiento de la Ley de Dios “ amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a si mismo por amor a Dios”, seremos personalmente juzgados.
Entonces ese primer juicio es personal, intransferible.
Pero no debemos asustarnos con un Dios inflexible, duro, que está midiendo cada cosa que hacemos a fin de constatar si caemos en pecado grave para apartarnos de él, para “mandarnos al infierno”.
No nos espera con un palote de amasar para pegarnos, no lleva una cuenta corriente computarizada de nuestras faltas para hundirnos en el infierno.
No, el Dios de la creación, el Dios de los cristianos, es un Dios que es amor. Si bien es justo y a cada cual le dará lo que corresponda, no lo hará como venganza, como castigo, sino hasta el último momento nos seguirá tirando “salvavidas” para que por su infinita misericordia, compasión, ternura pueda perdonarnos.
Debe quedar claro que quien se salva o se condena es toda la persona : alma y cuerpo, pues en la resurrección tendremos un cuerpo glorioso como el cuerpo glorioso de Cristo resucitado no sujeto a las mediciones y limitaciones del cuerpo físico temporal.
Y, como todo termina, el mundo también llegará a su fin.
Todo el mundo. Todo lo creado, Todo lo que es materia.
La materia no es infinita. El sol por ejemplo por más grande, inmensamente grande que es, es un astro incandescente, y llegará el día que agote su materia y se apague, y como el sol, todo cuanto existe en el mundo, lo que es material llegará a su fin.
Por más transformaciones que sufra una materia, materia es al fin y por tanto finita, llegará el momento en que desaparezca.
Ese será – sólo Dios Padre sabe cuando- y seguramente dentro de muchísimos miles o millones de años , el fin del mundo como tal.
¿ que sucederá entonces? Vengan benditos al Reino de mi Padre a los que se salvan ( a quienes nosotros decimos van al cielo) , y vayan malditos a la gehena del infierno ( los que decimos que se condenan).
¿ que son el cielo y el infierno? No son lugares por cierto,
Son estados. Cielo o infierno podemos comenzar a experimentarlo ya en nuestras vidas. Vivir en estado de cielo, de gracia, de amor, de fidelidad a Dios, de amor al prójimo, de servicialidad, de paz, de concordia, de alegría interior, de saberse amado por Dios y por tantas personas buenas y santas, y de amar incansablemente.
Vivir en estado de infierno: apesadumbrados por los pecados, por las injusticias, por las marginaciones, por la calumnia, la carencia de afectos, las carencias de lo esencial para la vida misma.
Como dice la canción : “ cielo y tierra pasarán….” . Lo que quedará en definitiva será:
EL CIELO, vivir plenamente la vida futura en la presencia y el amor de Dios, hacernos uno con EL quien es el principio y fin de nuestra existencia. ¿ les parece poca cosa?
EL INFIERNO será la ausencia total de Dios, no poder acceder a él.
Un ejemplo muy sencillo lo podemos dar con un niño chiquito de alrededor de un año que empieza a caminar:
Si lo ponemos en una esquina de una habitación y a sus padres en la otra, inevitablemente, si sabe que es amado por sus padres, y si los ama, se dirigirá hacia ellos con sus bracitos extendidos y gritando en su idioma inicial, y la gran fiesta será cuando los pueda abrazar y se sienta abrazado por ellos.
Pongámosle una reja que lo separe de los padres y no le permita nunca llegar a ellos, veremos el sufrimiento del niño, su dolor, “ grita que es un infierno” dirán los observadores. El infierno para el nenito será no poder llegar a sus padres a quienes ama y de quienes se siente amado.
Obviamente en el episodio del niño, si no supiera que lo aman, si no amara, iría para cualquier lado vueltas y vueltas sin importarle donde llegar, y finalmente rompería en llanto por no encontrar a quien abrazar o ser abrazado.
Bueno, espero que nos sirva el ejemplo. Dios es el Padre creador que ama infinitamente a todas sus criaturas, y las espera para abrazarlas y cobijarlas para siempre.
Dios está siempre dispuesto a perdonarnos nuestras infidelidades para con él y con sus mandamientos, pero si lo amamos de verdad no lo ofenderemos, no lo despreciaremos, no dejaremos de lado sus consejos y sus guías ( mandamientos) que son mapas de ruta seguros para alcanzar la bienaventuranza eterna.
lunes, 2 de noviembre de 2009
COMO HABLARLE HOY AL MUNDO AL QUE LA IGLESIA DEBE SERVIR
¿ CÓMO HABLARLE HOY AL MUNDO AL QUE LA IGLESIA DEBE SERVIR?
No tenemos ninguna duda de que al mundo que nos rodea, al “mundo” en que nos movemos , es necesario hablarle con competencia, con valentía, con cierto arrojo, y en un lenguaje que le resulte accesible para que pueda entender.
Muchas veces oimos decir de los clérigos que conformamos el cuerpo ministerial ordenado de la Iglesia que “ se meten en política” , “ se comprometen en política” , y no faltan los que manifiestan su agrado de que permanezcamos “sin ensuciarnos con el barro mundano” dentro de los muros de los templos, o como se dice vulgarmente “ metidos en la sacristía”.
Pero, todo cristiano por razón de su bautismo no puede ser ajeno al compromiso de transformar las estructuras del mundo en más humanas, porque si son más humanas serán más cristianas. Uno se pregunta : ¿ es posible no comprometerse en política en razón de la Fe? : Creemos y confiamos en Dios, creemos en el Reino haciendo lo que nos es posible por vivir – coherencia fe-vida- los compromisos que derivan del Evangelio .
Una cosa será el compromiso de anunciar los VALORES evangélicos para ayudar al discernimiento de los Laicos y Laicas en la opción partidaria que adopten – la que es personal e intransferible- y otra la política partidaria propia de estos hermanos y hermanas laicos(as) que tienen una misión propia en la transformación social.
¿Porqué afirmo lo precedente? Sabiendo que a los Diáconos permanentes no nos alcanza la prohibición de actuación partidaria, pienso que cada uno tendrá que evaluar si sus compromisos eventuales en tal sentido sirven o no para la unidad de la Comunidad. Quizás en la mayoría de los casos puedan llegar a dividir, y allí haríamos la opción de tratar las grandes líneas de la doctrina social cristiana, los valores evangélicos y todo lo que pueda servir de orientación y ayuda para el discernimiento de cada fiel hecho ya sea personal, en su familia o en su pequeña comunidad o grupo. Las Pautas de orientación política elaboradas por la C.E.U. sin duda son material muy importante a tener en cuenta para las reuniones en que se participe, en las homilías de las Eucaristías que puedan ser confiadas, o en todos los casos en que tengamos oportunidad de dar pistas para quienes como todos los cristianos deben decidir a quién o quienes respaldan con su voto.
Luego si las estructuras resultan injustas no podemos lavarnos las manos a lo Pilatos y dejar de exigir el respeto por la dignidad humana y por los derechos de los seres humanos que, al fin y al cabo, fueron creados por Dios a su imagen y semejanza.
Afirmamos categóricamente que no es posible vivir en forma aséptica, como en una burbuja, alejados de la vida del mundo. En cambio vivimos en medio del mundo. La Iglesia no tiene razón de ser en sí misma, sino como Sacramento ( que hace presente) a Dios en el mundo y para el mundo. La Iglesia sirve al mundo.
¡ qué mayor servicio que orientar al mundo hacia Dios!
Como Madre y Maestra del mundo, facilite las herramientas para alcanzar la vida plena, para participar del Reino de paz, de justicia y de amor que es el Reino de Dios.
No faltarán quienes por mezquinos intereses mundanos de opresión, de mando, de compromisos contraídos con grupos de poder, enemigos de la cruz de Cristo, pretendan encerrar a la Iglesia y a sus integrantes confinándoles como se dijo más arriba entre las paredes del templo o de recintos anexos a éstos ( sacristía, casa y/o salones parroquiales, etc.) como si lo relativo a la Fe, lo espiritual nada tuviera que ver con la vida de los seres humanos en este mundo.
Alcanza con pensar un poco en la Navidad, cristianos y no cristianos, agnósticos y ateos celebramos todos esa fecha, aunque quizás y sin quizás con acentos muy diferentes. ¿ qué celebramos nosotros los cristianos? El nacimiento terrenal del verbo, la palabra de Dios que se encarnó por obra del Espíritu Santo en María una jovencita del pueblo de Israel. ¿ quien es ese hijo? JESUS, CRISTO, JESUCRISTO, como lo llamemos. CRISTO significa DIOS SALVA, DIOS LIBERA.
Por eso llamamos a Cristo, EL SALVADOR. Es conocido también como el Emmanuel, el Dios con nosotros.
Detengámonos a reflexionar ¿ con quienes se identificó Jesús? : con los más pobres, con los que sufren, con los oprimidos, los perseguidos, los discriminados, los que carecen de lo más elemental.
¿ y qué nos enseñó? Que no es posible desvincular el amor al prójimo del amor a Dios. “miente quien dice que ama a Dios al que no ve y no ama al prójimo al que ve”.
No es posible cantar alabanzas a Dios con nuestro cuerpo a la vez que ignoremos contemplar los rostros de los sufrientes. En el mundo aún Cristo sufre y llora, cada vez que encontremos a alguien que sufre o llora. El amor a Dios, en razón del alcance de la Ley Divina, de los Mandamientos, se mide por el amor al prójimo.
Hombres y mujeres de hoy, jóvenes de hoy, es la hora de reaccionar con valentía, no tener miedo de proclamar: CREO EN DIOS, creo en CRISTO, creo en el ESPIRITU SANTO DE DIOS, creo en el PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA ( la Iglesia) y PROCURO ser en ella y por ella, para el mundo en el que vivo, testigo del amor de Dios para con la humanidad toda.
Vivamos alegres, como nos exhorta Jesús. Los cristianos debemos ser alegres no por la alegría que nos causen las agresiones recibidas, los desprecios, las marginaciones, las persecuciones, etc. sino porque todo ello se asume por el amor a la Fe en Dios creador y salvador. Consagremos entonces nuestras vidas al Señor y a su Reino, siendo testigos fieles de que Dios ama sin medida a las criaturas hechas a su imagen y semejanza y que espera con los brazos abiertos al pecador arrepentido para perdonarlo y re-engancharlo en el pueblo que lo sigue en la Tierra.
Como buen Padre de familia, Dios celebra fiesta cada vez que uno de nosotros, seres humanos, nos reconciliamos con él, con el pueblo peregrino en la tierra y con nosotros mismos.
A no decaer pues, en el servicio que todo cristiano presta o debe prestar al mundo en el que vive, en razón de la Fe en Dios, y en el cumplimiento fiel de sus mandamientos que se resumen en AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PROJIMO COMO A SI MISMO POR AMOR A DIOS.
No tenemos ninguna duda de que al mundo que nos rodea, al “mundo” en que nos movemos , es necesario hablarle con competencia, con valentía, con cierto arrojo, y en un lenguaje que le resulte accesible para que pueda entender.
Muchas veces oimos decir de los clérigos que conformamos el cuerpo ministerial ordenado de la Iglesia que “ se meten en política” , “ se comprometen en política” , y no faltan los que manifiestan su agrado de que permanezcamos “sin ensuciarnos con el barro mundano” dentro de los muros de los templos, o como se dice vulgarmente “ metidos en la sacristía”.
Pero, todo cristiano por razón de su bautismo no puede ser ajeno al compromiso de transformar las estructuras del mundo en más humanas, porque si son más humanas serán más cristianas. Uno se pregunta : ¿ es posible no comprometerse en política en razón de la Fe? : Creemos y confiamos en Dios, creemos en el Reino haciendo lo que nos es posible por vivir – coherencia fe-vida- los compromisos que derivan del Evangelio .
Una cosa será el compromiso de anunciar los VALORES evangélicos para ayudar al discernimiento de los Laicos y Laicas en la opción partidaria que adopten – la que es personal e intransferible- y otra la política partidaria propia de estos hermanos y hermanas laicos(as) que tienen una misión propia en la transformación social.
¿Porqué afirmo lo precedente? Sabiendo que a los Diáconos permanentes no nos alcanza la prohibición de actuación partidaria, pienso que cada uno tendrá que evaluar si sus compromisos eventuales en tal sentido sirven o no para la unidad de la Comunidad. Quizás en la mayoría de los casos puedan llegar a dividir, y allí haríamos la opción de tratar las grandes líneas de la doctrina social cristiana, los valores evangélicos y todo lo que pueda servir de orientación y ayuda para el discernimiento de cada fiel hecho ya sea personal, en su familia o en su pequeña comunidad o grupo. Las Pautas de orientación política elaboradas por la C.E.U. sin duda son material muy importante a tener en cuenta para las reuniones en que se participe, en las homilías de las Eucaristías que puedan ser confiadas, o en todos los casos en que tengamos oportunidad de dar pistas para quienes como todos los cristianos deben decidir a quién o quienes respaldan con su voto.
Luego si las estructuras resultan injustas no podemos lavarnos las manos a lo Pilatos y dejar de exigir el respeto por la dignidad humana y por los derechos de los seres humanos que, al fin y al cabo, fueron creados por Dios a su imagen y semejanza.
Afirmamos categóricamente que no es posible vivir en forma aséptica, como en una burbuja, alejados de la vida del mundo. En cambio vivimos en medio del mundo. La Iglesia no tiene razón de ser en sí misma, sino como Sacramento ( que hace presente) a Dios en el mundo y para el mundo. La Iglesia sirve al mundo.
¡ qué mayor servicio que orientar al mundo hacia Dios!
Como Madre y Maestra del mundo, facilite las herramientas para alcanzar la vida plena, para participar del Reino de paz, de justicia y de amor que es el Reino de Dios.
No faltarán quienes por mezquinos intereses mundanos de opresión, de mando, de compromisos contraídos con grupos de poder, enemigos de la cruz de Cristo, pretendan encerrar a la Iglesia y a sus integrantes confinándoles como se dijo más arriba entre las paredes del templo o de recintos anexos a éstos ( sacristía, casa y/o salones parroquiales, etc.) como si lo relativo a la Fe, lo espiritual nada tuviera que ver con la vida de los seres humanos en este mundo.
Alcanza con pensar un poco en la Navidad, cristianos y no cristianos, agnósticos y ateos celebramos todos esa fecha, aunque quizás y sin quizás con acentos muy diferentes. ¿ qué celebramos nosotros los cristianos? El nacimiento terrenal del verbo, la palabra de Dios que se encarnó por obra del Espíritu Santo en María una jovencita del pueblo de Israel. ¿ quien es ese hijo? JESUS, CRISTO, JESUCRISTO, como lo llamemos. CRISTO significa DIOS SALVA, DIOS LIBERA.
Por eso llamamos a Cristo, EL SALVADOR. Es conocido también como el Emmanuel, el Dios con nosotros.
Detengámonos a reflexionar ¿ con quienes se identificó Jesús? : con los más pobres, con los que sufren, con los oprimidos, los perseguidos, los discriminados, los que carecen de lo más elemental.
¿ y qué nos enseñó? Que no es posible desvincular el amor al prójimo del amor a Dios. “miente quien dice que ama a Dios al que no ve y no ama al prójimo al que ve”.
No es posible cantar alabanzas a Dios con nuestro cuerpo a la vez que ignoremos contemplar los rostros de los sufrientes. En el mundo aún Cristo sufre y llora, cada vez que encontremos a alguien que sufre o llora. El amor a Dios, en razón del alcance de la Ley Divina, de los Mandamientos, se mide por el amor al prójimo.
Hombres y mujeres de hoy, jóvenes de hoy, es la hora de reaccionar con valentía, no tener miedo de proclamar: CREO EN DIOS, creo en CRISTO, creo en el ESPIRITU SANTO DE DIOS, creo en el PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA ( la Iglesia) y PROCURO ser en ella y por ella, para el mundo en el que vivo, testigo del amor de Dios para con la humanidad toda.
Vivamos alegres, como nos exhorta Jesús. Los cristianos debemos ser alegres no por la alegría que nos causen las agresiones recibidas, los desprecios, las marginaciones, las persecuciones, etc. sino porque todo ello se asume por el amor a la Fe en Dios creador y salvador. Consagremos entonces nuestras vidas al Señor y a su Reino, siendo testigos fieles de que Dios ama sin medida a las criaturas hechas a su imagen y semejanza y que espera con los brazos abiertos al pecador arrepentido para perdonarlo y re-engancharlo en el pueblo que lo sigue en la Tierra.
Como buen Padre de familia, Dios celebra fiesta cada vez que uno de nosotros, seres humanos, nos reconciliamos con él, con el pueblo peregrino en la tierra y con nosotros mismos.
A no decaer pues, en el servicio que todo cristiano presta o debe prestar al mundo en el que vive, en razón de la Fe en Dios, y en el cumplimiento fiel de sus mandamientos que se resumen en AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PROJIMO COMO A SI MISMO POR AMOR A DIOS.
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